Monday, 1 September 2014

Holden & Holder

Cuando un conocido me preguntó por  “Rectify” le dije que era una serie preciosa. No bonita, sino con un nivel de preciosismo difícil de encontrar en la televisión. Y me recuerda a "True detectives", sin tener nada que ver con ella. Pero son series que te hacen disfrutar no solo por las interpretaciones y la trama, sino principalmente por lo que perciben tus sentidos.

Rectify, de la que acaba de terminar la 2º temporada, es una serie que narra la liberación y sobre todo la reinserción, tanto en la vida como en su pueblo natal, de un recluso (Daniel Holden) que ha estado 20 años en el corredor de la muerte. El proceso de adaptación de él a la vida, y del pueblo, donde muchos le siguen considerando culpable, a él, es el eje en el que órbita la serie. Es una historia de cambios gigantes en las vidas de las personas y cómo somos capaces de asimilarlos y sobreponernos a ellos. Pero también un canto a la libertad, a las segundas oportunidades y al perdón de los pecados. Tanto como a la intolerancia, a la cerrazón y al odio, ya que se le van plantando muros tan infranqueables como los de la cárcel.



Acompañada de una música envolvente fabulosa, la serie recorre los campos infinitos de Georgia con un virtuosismo fotográfico digno de cualquier gran producción, y magníficamente rodada, con un tempo y unas tomas que ayudan a transmitir desde el silencio a la ternura

Mientras la 1º temporada seguía a Daniel Holden (Aden Young) en el redescubrimiento del mundo (tecnologías, familia, sentimiento…) durante los primeros 7 días de su excarcelación, la 2º temporada ahonda en los sentimientos que su presencia despiertan en su familia y entorno. Destacar tanto en la 1º temporada como en la 2º el papel de Abigail Spencer como hermana coraje del protagonista y sobre todo en la 2º la del binomio Ted Talbot Jr (hermanastro de Holden) y Tawney Talbot. Sin duda las partes más crudas y emotivas se viven en esta relación, torpedeada por la presencia de Daniel



Y aunque no es una serie fácil, Rectify es una joya casi desconocida de la televisión donde las actuaciones sobresalientes de los actores son una tuerca más en el engranaje de esa serie preciosa, para ser paladeada lentamente.

Y habiendo llegado el final definitivo de “the killing” no puedo dejar de hacer un par de reflexiones sobre ella.

Si eliminamos los lamentables últimos 15 minutos de la serie e introdujéramos un final racional y menos utópico, seguramente el sabor de boca del espectador habría sido infinitamente mejor. No hay Dios que se crea, habida cuenta de los personajes y del desarrollo global, ese final tan meloso e irreal. Una completa decepción. No necesitamos finales artificiales para irnos felices a la cama.



Pero exceptuando esos trágicos 15 minutos, el tono general de la serie es muy bueno. Continua con la historia donde la dejó en la 3º temporada (para mi la mejor), y  los 6 capítulos pendulan entre la culpa y el arrepentimiento. Linden y Holden tratan de tapar sus culpas mientras, paralelamente, investigan un caso de asesinato relacionado con un alumno de una academia militar. Y aquí se abre otra vía de la temporada: historias de padres, madres e hijos que se entrelazan: hijos perdidos, hijos queridos, hijos abandonados…hijos. Linden, Holder, Margaret Tayne, la familia Stansbury…


Tan buena como la actuación de Peter Sarsgaard en la 3º temporada es la de Joan Allen como la coronel Margaret Rayne, responsable de la academia militar donde se desarrolla buena parte de la trama. Es una maravilla verla actuar en versión original, mostrándose infranqueable y pétrea hasta ese cierre del caso tan bien desarrollado y tan desgarrador. Si ese hubiera sido también el final de la temporada y de la serie, todos habríamos quedado mucho más satisfechos





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